viernes, 25 de noviembre de 2011

Superman con crisis existencial



Hombre misterioso volando el cielo. Desde mi silla miro un poco como va, de acá para allá, el hombre-pájaro. Parece que no tiene rumbo, parece que está confundido. Pero vuela. En mi silla voy hacia delante y hacia atrás pero tampoco eso es un rumbo.



*Foto Lucía Chain (Flickr Cobrakiller)

domingo, 20 de noviembre de 2011

Nos vemos


Había acabado en su propia ropa. Un rato después dijo -Ya no me queda nada acá- y parecía que iba a llorar- su afirmación me dolió, pero tenía razón. A los dos segundos repitió la frase, pero en forma de pregunta. No, ya no le quedaba ropa para cambiarse en mi casa. Pero tenía razón.

jueves, 17 de noviembre de 2011

In your face, capa.


A  decir verdad Julián no era mi tipo. Sin embargo le grité que me llevara a ver a Huracán a la cancha, que jugáramos todas las versiones existentes de wining eleven y que comiéramos papas fritas todos los días.  Porque en esos cinco segundos yo amaba a Julián. Con un tremendo impulso del cuerpo fui a abrazarlo y ahí me quedé hasta que el chico gritó corte. Después de eso Julián me caía bien, el efecto del abrazo duró casi todo el viaje de vuelta a casa, hasta que me di cuenta que uno de los abrazos más sinceros que había dado en mi vida había sido actuando. 

domingo, 13 de noviembre de 2011

El piso del museo tenía brillos que nos pusimos en la cara


¿Qué pasa si de pronto desaparecemos de la fiesta? Dejamos las guirnaldas colgando, los vasos a medio vaciar, la música sonando, las sillas libres. No queda nadie alrededor, no hay vecinos porque no hay ciudad. Sólo esa terraza llena de fiesta y después nada. No importa si quedan los objetos, porque no son nada si no estamos ahí para animarlos. No les cabe ninguna palabra para referirnos a ellos, ni absurdos, ni obsoletos, ni sin sentido. Si no estamos ahí los objetos no existen. Pero somos buenos generando la necesidad de donde sea. Cualquier cosa tiene más significado que nosotros, incluso los objetos, depender de nosotros es demasiada responsabilidad.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Whisky




Hola. La cámara me obliga a sonreír. Si no sonrío, no saca la foto. ¿Qué pasa si no quiero sonreír? No quiero un recuerdo de algo que no existió.

Pensé que eras liebre


Somos Robinsons Crusoe del Siglo veintiuno. Instalados desde siempre en una isla que es a un tiempo solitaria y caníbal. Construir refugios con los restos del naufragio es nuestra habilidad especial. Nos publicamos en los avisos clasificados como un lugar paradisiaco para visitar, con los riesgos normales de cualquier viaje. Pero los turistas se van de nosotros descorazonados, Con una pierna menos, o un brazo en falta. 

viernes, 4 de noviembre de 2011

Cóctel


Tiendo a pensar que fuiste como esa rama de pino seca con la que me pinche los dedos una vez. Siempre busco gente llena de espinas para hacerme la heroína del mundo, para llegar al centro y poner una banderita con mi nombre. Volví a mi madriguera más lastimada de lo que estaba cuando salí a tu encuentro. Lo cierto es que éramos dos, vos venías con tu caja de curitas, yo también te pinché. Así resumo la tristeza:  Queremos salvarnos, pero no todavía. 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Imposibilidad de armar una idea


Vi a un perro rascarse la panza con su pata fantasma y pensé que debía ser una buena metáfora de algo, aunque no se me ocurrió de qué. 

viernes, 28 de octubre de 2011

Que tu puto dios me escuche ladrar

Yo entiendo que a nosotras no nos podés garchar. Y que entonces cualquier otra concha está más que bien para chupar, para salir corriendo atrás. Pero nosotras vamos a tener que limpiarte la mierda, prepararte el té, o sino, tirarte en algún puto lugar como una especie de esperable venganza. Nunca nos elegís, nunca somos más importantes. Llegué a preguntarme qué tengo de malo ¿soy tan poco valiosa como para no merecer tu respeto? Ni siquiera busco amor. Las preguntas las trasladé a otros: Obtuve respuestas acordes. Así que gracias por haber hecho todo esto lo más difícil posible, así tengo bien presente que nunca voy a ser como vos. Papá. 

miércoles, 19 de octubre de 2011

Los manuales sobre los otros


No sirven. The other has to be open. La única oración marcada con resaltador. Porque la cuestión no es de estrategia, sino más bien radial: de sintonía. O quizá de dialecto. Por ahí cuando yo decía amor él entendía aceituna y pensaba que estaba tratando de venderle un frasco de pickles, en lugar de regalarle algo. Mejor un diccionario de dialectos, o un traductor en simultáneo que además nos compre las entradas para el cine. 

martes, 18 de octubre de 2011

Tengo otras, y no quiero pero las uso.


-Me dan ganas de estrujarte- decía yo.
-Y hácelo- decías vos.
Pero yo sabía que cuando quería estrujarte, usar mis brazos constrictores para rodearte, era una forma extraña, un deseo intruso de destruir lo que amaba. Por eso siempre apretaba más los dientes, y los brazos se me debilitaban rápido y vos estabas a salvo. Al menos de esa.


*Discusión en el foro del diccionario: Házcelo/ Hácelo. Lean la que gusten. 

lunes, 10 de octubre de 2011

Los zombies no bailan, te lo juro.



Hay que amar lo que es real, lo que es honesto. Primero en uno ¿no?
El resto es hacerse la paja en el corazón. Es hacerle la paja a la muerte.






*Foto: Galería de What Makes The Pie Shops Tick? (flickr)

domingo, 9 de octubre de 2011

Arcoiris y mariposas mata realidad

-Me haces acordar a ese tema.
-La parte que dice lo del pelo de Hitler ¿no?
-Si, ¿cómo sabías?
-Que se yo, me imagine.
-El otro día le dije a mi amigo eso de vos. También le dije que te imagino tocando la batería o el bajo, capaz.
-No, soy horrible con los instrumentos. 
Es más, este es el momento para advertirte que el choque con la realidad corre por tu cuenta.



martes, 4 de octubre de 2011

El destino es un señor de cincuenta años que se casó a los veinte y te saca la carta astral en quince cuadras



El remisero me dice que soy buena, que el se da cuenta de eso por la forma de hablar de las personas, por los kilómetros que lleva de viaje. Para eso que dice tengo un montón de peros. Igual me callo, le pago doce pesos y le digo que si, que voy a intentar creerle. Porque puede ser el destino, subido a un 504, que me pide que me deje de joder.


viernes, 30 de septiembre de 2011

Inutilidad práctica




Volvió a poner su capítulo favorito y no se rió ni una vez. -Listo -pensó- estoy muerta. I have to revivir-. ¿Cómo? Siempre le faltaba el modo, tenía los preestrenos en la cabeza pero nunca pasaba la película.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Cuentas que no dan



Agarras la pala y te revolvés las entrañas. Vos sólo. El mundo no tiene sabor porque nunca terminas de decidir por dónde pasar la lengua. Después uno se construye una salida, o un escape. Y preferimos salvarnos diciendo adiós en lugar de decir bienvenido.  

sábado, 17 de septiembre de 2011

Hecho real. Cosas imaginarias.




-Que alta que sos.
-No, mido uno sesenta y tres.  Soy más parecida a una ilusión óptica, en realidad. 

jueves, 15 de septiembre de 2011

Profecía Autocumplida



Siempre pensé: Por favor, correspondeme.
Inseguridades naturales de la amapola en su hábitat.
No es posible el amor sin mi consentimiento.


*Foto Lucía Chain 
Cobrakiller (Flickr)


sábado, 10 de septiembre de 2011

Posta (Eso escribí a las 8 a.m. como título, ese va)

Amamos a la distancia. Incluso si compartimos la cocina o la siesta. Siempre fue así. Cuando ellos están, yo todavía no me bajé del colectivo. Cuando llego, encuentro notas, fotos, sobras de comida, pero no amor.  No lo descifro todavía, pero es algo particular en mi. Cuando lo entienda no voy a dormir nunca más sola, ni siquiera en mi propia cama.



*Foto Cobrakiller (Flickr)

viernes, 9 de septiembre de 2011

Muertos vivos en las macetas


Mi crueldad es sutil: Hago crecer chicos árboles que podrían crecer grande. Desde la ventana, escucho sus maldiciones como el canto de pequeños pájaros a los que puedo proteger del frío.



*Foto Cobrakiller (Flickr)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Lápiz de cuatro colores para los ojos porque tampoco me acuerdo el color


No vale la pena dibujar nada que no sea tu cara. Ensayar con el fibrón una y otra vez naríz, oreja, ojos. No me acuerdo de tu cara, pero me acuerdo que te quiero.


*Foto Cobrakiller (Flickr)

martes, 6 de septiembre de 2011

Variable dependiente

Uso tres I griegas en una oración: seis cuernos, tres colas, demasiados monstruos. Bracitos extendidos al cielo, con un solo pie para sostener toda su furia. –Necesitamos cosas -dicen las I griegas, implorando con sus bracitos- una cabeza, intestino, una vejiga. Se parecen al hueso de la suerte que todos buscan cuando en casa se cocina pollo al horno. Se parecen, pero de la suerte ni rastro.

sábado, 3 de septiembre de 2011

(Y me llevo mis manos)


El mundo quiere que me siente en esa sala infinita, llena de gente, donde todos esperan y putean porque nunca es el turno de uno. Pero no. Uso el pie que me queda y me voy.








*Foto: www.pamelaklaffke.com

martes, 30 de agosto de 2011

Esto es mío

Ayer hubo tormenta en mi milimétrica cabeza de avestruz. Tengo las orejas llenas de tierra por eso escribo cuatro líneas que me expliquen por los ojos como me siento. Y la voz de ella, diciendo que me está creciendo una pierna en el lugar en el que te había puesto, disipa nubes. 

A la mierda. Te abollo el portón por gil. Me abollo a mi también.

A veces me dan ganas de bajar del colectivo en la estación y correr hasta tu casa, como si todavía tuviera permiso. Tocar el timbre y que me cierres la puerta en la cara porque ya no hay misterio, ni amor. Y apedrearte la puerta del costado para que los bollos te recuerden a mi cada vez que saques el auto. 


A veces siento que me tomaste el pelo. 

sábado, 27 de agosto de 2011

Charla de café

-Hay una cosa que hacen los investigadores cuando creen fervientemente en sus teorías y es que sesgan tanto la muestra que estudian que terminan por confirmarlas.
-¿Porqué me contás esto?
- Por nada, simplemente quería sacar charla.

Idiota

-Te quiero.
-Yo no. La verdad, no quiero que sigamos saliendo.
-No entiendo ¿Para qué carajo me pediste volver?
-Es que necesitaba acompañante para el casamiento de Alexis. Te lo iba a decir después de la mesa dulce.
-Sos tan inteligente que terminas siendo un idiota.
-¿Eso qué tiene que ver?
-Nada, sólo quería que lo tuvieras en cuenta.

jueves, 25 de agosto de 2011

martes, 23 de agosto de 2011

Bitácora

Una señora come frutillas con crema en el subte. Un señor tiene el cierre bajo en el subte. Participo de una fiesta, que en realidad es un simulacro a las dos de la tarde. Compro medias con caras y me dan una bolsa de oso y una chupaleta de regalo. Experimento felicidad. Corro porque llego tarde. Y después más tranquila camino muy lento, de a ratos bailo. Me duele la espalda y el pecho profundamente, creo que tengo angina de pecho, toso mucho y tomo helado. Me llevo muchas servilletas para el camino y me sueno la nariz. Veo un cabecita negra en un árbol comiendo semillas que mi hermana me había dicho que los cabecita negra comían. Me emociono. Canto un poco en voz alta. Los pájaros se fugan por el cielo entre dos edificios. Veo flores con sol. No llego a la sesión, pero en cambio llego a entibiarme la cara con un poco de sol en la plaza. Escucho ruidos y risas y música. Veo hojas que se recortan en el cielo y el verde y el azul quedan bien uno al lado del otro, por algo este es mi árbol favorito. Se acomodan dos en un banco de plaza de una forma poco cómoda pero muy íntima y sonrío por ellos, ellos seguro sonríen también, aunque no por mi.  Conozco a un perro y le faltan dos dedos de la pata, quiero ayudarlo, pero ahí viene mi colectivo. Pienso en ayudarlo cuando vuelva. Práctico grullas de papel que aprendí a hacer ayer. Arrugo grullas de papel que aprendí a hacer ayer. Recuerdo al perro, y recuerdo a sus dos dedos no estando. Me recuerdo no estando. Me recuerdo en el colectivo no estando. Quiero ayudarlo pero esta allá afuera y la noche esta fría. Todos estamos allá afuera en la noche que está fría. Aunque yo este en mi habitación, envuelta en mi campera blanca, con un té y la estufa al lado.  Estoy allá afuera, en la noche fría, y siento que me faltan dos dedos.




*Foto Missjan (Flickr)

domingo, 21 de agosto de 2011

De Nina y Santiago

Yo soy la excusa. Soy un invento. No existo más que como vehículo de las motivaciones de los otros, y todo es deseo. Siempre desviado, difuso, huidizo. No existo más que para conectarlos, y nunca les fue más fácil estar unidos. Soy su hilo, invisible, insospechado por mi. Nunca me cortan, yo los mantengo atados: la amenaza de mi cara, que existe. La amenaza de eso que se inventaron de mi, y no soy. ¿Que tanto se pueden romper si me cortan? (El secreto es este: Cuando dejan de pensar en mi, desaparezco) 


Foto por Santo CaraX (Flickr)

sábado, 20 de agosto de 2011

estoy flaqueando con los títulos: a decir verdad nunca me consideré buena.

Si nunca hubiéramos sufrido estaríamos vacíos, seríamos estériles, estaríamos hechos de látex. Si sufrimos siempre somos patéticos. A veces nos sorprendemos riendo, aún amando, bailando solos en un acto de amor a nosotros mismos.  Estamos salvados porque estamos vivos, porque somos una oportunidad.

lunes, 15 de agosto de 2011

Me devolviste mi bicicleta




Nunca pensé que bicicleta podía ser sinónimo de distancia y distancia de adiós. Pero lo es, lo son. Bicicleta.






*Foto de Santo CaraX (Flickr)

domingo, 14 de agosto de 2011

Papel higiénico

Estoy en ésta fiesta, encerrada en el cuarto de baño. Me seco con el papel con el que se limpia la mierda. Lloro y lloro y me seco. Te escribo para decirte que no soy un hueco donde poner tu deseo. que no es por mi sino por cualquier hueco. Y siento ganas de cortarme la mano derecha y regalártela para que tengas dos manos para masturbarte más a gusto, y que no vengas con tus urgencias a molestarme, porque no quiero que me cogas como un perro. Pero si hago esto, hago lo de siempre, regalo lo que es mío y que necesito. A menos que aprenda a escribir y a masturbarme con la mano izquierda. A eso de las tres te envío un pequeño mensaje, que contiene todo esto con menos palabras: no me llames más.

sábado, 23 de julio de 2011

Costumbres

Esto no es por vos. Aunque lo parezca, no es por vos. Esta soy yo en el ejercicio de evadirme. Excusas simples, armadas con lo que venga a la mano.  Tu cara, una risa, cajas de cartón, un pic nic en la plaza, maquillaje, un libro, él. Y, de hecho, cualquiera de ellos. 

domingo, 17 de julio de 2011

Sobre los rituales

-Los rituales son necesarios- dijo mi amigo. Por esto,  para él, el trigo dorado era su pelo.  Para aquel  las estrellas florecían todo el tiempo y para mi, mi boca apretada y pequeña es tu cara en mi cara.  Años completos de rituales acumulados en el cuerpo, para mantenerlos vendí mucho de mí. Ellos ganaron: Un cielo florido, un campo más bello. Yo arrastré casas vacías a donde quiera que fui y me perdí.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Viajera del espacio interior

Se sumerge el individuo, escafandra oxidada de la mente, ojos bien cerrados, estampitas sudadas de fe. Muchos pasillos, muy estrechos. Muchos pasillos. Ojos bien cerrados: Eso igual lo veo, lo sé, lo veo. Tres, dos, uno, despierta al chasquido de dedos. Guantes demasiado gruesos, chirridos de la goma pero ningún clic. Adiós viajero, adiós.

jueves, 14 de abril de 2011

De viajes inconclusos

Le dije que lo adoraba y que lo iba a extrañar, y esas dos veces lloró. Yo lloré todo el camino. Pero él quiere ir de viaje solo. Yo tenía las valijas listas, tres en total. Ahora cada prenda que vuelve a su cajón me quema las manos. Esa era toda la ropa que quería usar para que saliera en las fotos. 

viernes, 8 de abril de 2011

martes, 5 de abril de 2011

La primera



Esto ya duele. Como caminar la casa vacía donde solía habitar.  No sé si quiero seguir jugando, estoy perdiendo mis fichas. No puedo leer tus gestos, ni las cosas en que pensás. Se me parte la garganta como si se partiera en mil un hueso, porque quiero decirte esto: 
Esto ya duele. Perdí.

viernes, 21 de enero de 2011

La farolera



Arrastro los barcos hacia el mar. 
Los barcos, llenos de hombres muertos de sed. Arrastro los barcos hacia el mar con mi luz de faro solitario. Arrastro las maderas a la profundidad, y a sus hombres. Y las maderas no flotan. Y los hombres no flotan. Los entierro en la profundidad como objetos preciosos, brillantes. Así los recuerdo, todos los cadáveres son míos.

martes, 28 de diciembre de 2010

Entrada y luz y trizas.


Soy una sombra cubriendo la habitación, si prendes la luz desaparezco. Estalla el telón ennegrecido de mi cuerpo y sólo quedan sombras pequeñas proyectándose, espías y ásperas, detrás de los muebles blancos de la habitación, pintados así para combatirme. Entonces, este es el campo de batalla, y esa es tu mano cercana al interruptor, a punto de romperme.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Terrestre

Yo no sé de cosas terrestres. Sólo sé de piruetas sobre mi misma. De espacios oscuros como abismos intermitentes. De luz prestada y efímera. De calor distante. Sé de asteroides llenos de flores y de príncipes ausentes, quizá fugitivos. Sé de magníficos pilotos de tormenta con récord en aterrizajes forzosos. Se estrellan sobre mi y rasgan mi superficie. Escarban en busca de oro y yo se los permito. Pero no lo hay.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

De cara a la pared


A veces los otros parecen endurecidos, rígidos, impenetrables. No se ondulan ante mi tacto. Mis señales llegan hasta sus superficies, rebotan y vuelven a mi como un silencio mortuorio, como una redundancia. Y parecería que no hubiera nada. Ni para mi, ni para ellos. ¿Cuántas veces quién habrá estado de cara a la pared de mi cuerpo, frente a mi completa ausencia?

viernes, 9 de julio de 2010

La marea alta


Tus palabras son la marea alta. Inesperada marea alta. Olas gigantes que son mounstros. Fauces de monstruos de agua voraces vienen por mi. Me toman por sorpresa. Tus palabras son la marea alta. Tu mano (una ola) ahogándome. Tu mano (una ola) hundiendo mi cabeza en el agua. Necesito branquias para respirar. O convertirme en caballito de mar.

lunes, 7 de junio de 2010

No festejamos las pérdidas

No hervimos té en hebras, ni colocamos nuestras tazas favoritas sobre la mesa. Tampoco horneamos un bizcochuelo a base de yogurt (dos medidas de harina, una de azúcar, media de aceite y un yogurt) durante una hora y cuarto. No se nos ocurre adornar con flores frescas el centro de la mesa para perfumar el ambiente, ni siquiera para alegrarnos. No tenemos de qué alegrarnos. No festejamos las pérdidas. Ninguna de nosotras. Aunque ella sepa que está bien. Aunque yo sé que era necesario. Todas sabemos. Aún así no festejamos las pérdidas. Sentadas alrededor de la mesa la comida se nos asemeja a un funeral y las flores en el centro son el cadáver. Y también el olvido.

lunes, 31 de mayo de 2010

Jugar


Dijiste —Hola— y yo respondí a su vez (hola)

–¿Cuántas letras tiene tu nombre? – Preguntaste.

–¿Cuál de todos? – Respondí.

En ese momento notaste que mi cara eran muchas

caras, que mi boca iba cambiando de forma

conforme pronunciaba cada uno de mis nombres.

Mis ojos eran muchos ojos, pero todos míos, y todos de colores distintos.

Y te alejaste. Ninguno de mis rostros era el rostro que buscabas.

sábado, 10 de abril de 2010

La espera

He viajado a la deriva en un barco hecho de mi cuerpo. Mi piel es sal impregnando el océano. Mi cuerpo un fragmento del olvido. He esperado largo tiempo. El océano es calmo e inmenso. Pero los tiburones vendrán.

martes, 9 de marzo de 2010

Desarmarse

Queda sombra y vacío donde estaban las piezas de mi cuerpo. Aún así, gano vida en ese desbaratarme silencioso e insospechado. Se apoderan de mi las voces, las personas, los lugares. Me desarmo: mi mano tiene otro nombre, mi pelo pertenece a alguien más, mi boca habla palabras que desconozco y mi voz es un eco lejano y salvaje.

Los otros también se desarman, y cada uno toma lo que puede en un intento por reconstruirse. Pero esa persona ya no somos nosotros, sino pequeños pedazos de muchas vidas, muchos mundos y muchas muertes.

viernes, 19 de febrero de 2010

Deseo

Y sin embargo deseo cruzarte. Aunque tus palabras no lleguen hasta mi. Aunque mi paraguas transparente me obligue a mirar el cielo. Porque este asunto vuelve a mi con insistencia: La lluvia, la sonrisa, la promesa. Y deseo cruzarte por la vereda. Y que me veas, y notes en mi lo que viste la primera vez. Cuando viajaba en mi bicicleta, cuando estaba sentada frente al almacén. Y puede suceder que nos tomemos de la mano y volvamos a bailar juntos, entre la vereda y la calle, en un mundo nuestro. O puede suceder que mis oídos queden sordos en el preciso instante en que pronuncies mi verdadero nombre, y yo siga caminando de espalda a tus ojos sonrientes, como si no reconociera tu voz. Entonces el mundo que era nuestro se parte en dos y cada uno es rey de un hemisferio. Pero allí se está solo.

sábado, 23 de enero de 2010

Mi risa

Nunca supe como reír. Siempre imaginé que mi risa estaba encapsulada en el centro de mi cuerpo, atrincherada contra la tristeza. Miedosa de que esa palabra tuviera el poder para borrarla por completo. Ensayé varias veces como sería su sonido por si alguna vez decidía mostrarse, hacerse oír, resplandecer en el aire. Pero mis ensayos no fueron más que estrepitosos fracasos de risas rotas, de risas asfixiadas, de risas forzadas, de risas plásticas. En fin, de risas que no eran más que cáscaras vacías. Siempre que río, lo hago como ensayé y mis risas caen al suelo pesadas y opacas. El aire no puede sostenerlas, no puede hacerlas brillar.

sábado, 16 de enero de 2010

La hermandad de la Luna

Blancas. Morenas. Pies descalzos surcando la arena hirviente como si fueran suaves amapolas. Manos unidas unas a otras, conectadas en lo más hondo, buscando sus periferias, rozando sus superficies. Sus ojos se miran y ríen. Ellas mismas se han dado sus propios nombres, que riman. Fueron hechas las unas para las otras. Se pertenecen. Recorren un desierto árido y espeluznante, erizado de soledad. Pero el desierto no puede tocarlas. Rompen la monotonía del paisaje agrietado con sus cuerpos. La luz del sol se proyecta sobre ellos como lo hace sobre la Luna. Y ellas lo abrazan en la delicadeza de su caminar, en su unión, en sus fuerzas para llevarse unas a otras. Suena para ellas un cascabel que las embriaga y surge de entre los resabios de la arena volátil un cuerpo frágil y bello que clama ayuda. El círculo se abre pero no se rompe y sus manos limpias se enlazan a la recién llegada. Lunas enteras pasan por sobre sus cabezas antes de que empiecen a caer muertas sobre la arena. Antes de que empiecen a quemarse. Y el cascabel suena más fuerte. La soledad las corrompe, las desarma, las ensombrece. Ha ingresado al circulo un cuerpo que puede retorcer las almas. Empequeñecerlas, hacerlas desaparecer. Capaz de hacerles olvidar sus verdaderos nombres, sus verdaderas causas, sus lazos insondables. Una piel fría y rugosa envuelve sus tobillos. Y comienzan a caer. Blancas. Morenas. Caen y se queman.