viernes, 9 de septiembre de 2011

Muertos vivos en las macetas


Mi crueldad es sutil: Hago crecer chicos árboles que podrían crecer grande. Desde la ventana, escucho sus maldiciones como el canto de pequeños pájaros a los que puedo proteger del frío.



*Foto Cobrakiller (Flickr)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Lápiz de cuatro colores para los ojos porque tampoco me acuerdo el color


No vale la pena dibujar nada que no sea tu cara. Ensayar con el fibrón una y otra vez naríz, oreja, ojos. No me acuerdo de tu cara, pero me acuerdo que te quiero.


*Foto Cobrakiller (Flickr)

martes, 6 de septiembre de 2011

Variable dependiente

Uso tres I griegas en una oración: seis cuernos, tres colas, demasiados monstruos. Bracitos extendidos al cielo, con un solo pie para sostener toda su furia. –Necesitamos cosas -dicen las I griegas, implorando con sus bracitos- una cabeza, intestino, una vejiga. Se parecen al hueso de la suerte que todos buscan cuando en casa se cocina pollo al horno. Se parecen, pero de la suerte ni rastro.

sábado, 3 de septiembre de 2011

(Y me llevo mis manos)


El mundo quiere que me siente en esa sala infinita, llena de gente, donde todos esperan y putean porque nunca es el turno de uno. Pero no. Uso el pie que me queda y me voy.








*Foto: www.pamelaklaffke.com

martes, 30 de agosto de 2011

Esto es mío

Ayer hubo tormenta en mi milimétrica cabeza de avestruz. Tengo las orejas llenas de tierra por eso escribo cuatro líneas que me expliquen por los ojos como me siento. Y la voz de ella, diciendo que me está creciendo una pierna en el lugar en el que te había puesto, disipa nubes. 

A la mierda. Te abollo el portón por gil. Me abollo a mi también.

A veces me dan ganas de bajar del colectivo en la estación y correr hasta tu casa, como si todavía tuviera permiso. Tocar el timbre y que me cierres la puerta en la cara porque ya no hay misterio, ni amor. Y apedrearte la puerta del costado para que los bollos te recuerden a mi cada vez que saques el auto. 


A veces siento que me tomaste el pelo. 

sábado, 27 de agosto de 2011

Charla de café

-Hay una cosa que hacen los investigadores cuando creen fervientemente en sus teorías y es que sesgan tanto la muestra que estudian que terminan por confirmarlas.
-¿Porqué me contás esto?
- Por nada, simplemente quería sacar charla.

Idiota

-Te quiero.
-Yo no. La verdad, no quiero que sigamos saliendo.
-No entiendo ¿Para qué carajo me pediste volver?
-Es que necesitaba acompañante para el casamiento de Alexis. Te lo iba a decir después de la mesa dulce.
-Sos tan inteligente que terminas siendo un idiota.
-¿Eso qué tiene que ver?
-Nada, sólo quería que lo tuvieras en cuenta.

jueves, 25 de agosto de 2011

martes, 23 de agosto de 2011

Bitácora

Una señora come frutillas con crema en el subte. Un señor tiene el cierre bajo en el subte. Participo de una fiesta, que en realidad es un simulacro a las dos de la tarde. Compro medias con caras y me dan una bolsa de oso y una chupaleta de regalo. Experimento felicidad. Corro porque llego tarde. Y después más tranquila camino muy lento, de a ratos bailo. Me duele la espalda y el pecho profundamente, creo que tengo angina de pecho, toso mucho y tomo helado. Me llevo muchas servilletas para el camino y me sueno la nariz. Veo un cabecita negra en un árbol comiendo semillas que mi hermana me había dicho que los cabecita negra comían. Me emociono. Canto un poco en voz alta. Los pájaros se fugan por el cielo entre dos edificios. Veo flores con sol. No llego a la sesión, pero en cambio llego a entibiarme la cara con un poco de sol en la plaza. Escucho ruidos y risas y música. Veo hojas que se recortan en el cielo y el verde y el azul quedan bien uno al lado del otro, por algo este es mi árbol favorito. Se acomodan dos en un banco de plaza de una forma poco cómoda pero muy íntima y sonrío por ellos, ellos seguro sonríen también, aunque no por mi.  Conozco a un perro y le faltan dos dedos de la pata, quiero ayudarlo, pero ahí viene mi colectivo. Pienso en ayudarlo cuando vuelva. Práctico grullas de papel que aprendí a hacer ayer. Arrugo grullas de papel que aprendí a hacer ayer. Recuerdo al perro, y recuerdo a sus dos dedos no estando. Me recuerdo no estando. Me recuerdo en el colectivo no estando. Quiero ayudarlo pero esta allá afuera y la noche esta fría. Todos estamos allá afuera en la noche que está fría. Aunque yo este en mi habitación, envuelta en mi campera blanca, con un té y la estufa al lado.  Estoy allá afuera, en la noche fría, y siento que me faltan dos dedos.




*Foto Missjan (Flickr)

domingo, 21 de agosto de 2011

De Nina y Santiago

Yo soy la excusa. Soy un invento. No existo más que como vehículo de las motivaciones de los otros, y todo es deseo. Siempre desviado, difuso, huidizo. No existo más que para conectarlos, y nunca les fue más fácil estar unidos. Soy su hilo, invisible, insospechado por mi. Nunca me cortan, yo los mantengo atados: la amenaza de mi cara, que existe. La amenaza de eso que se inventaron de mi, y no soy. ¿Que tanto se pueden romper si me cortan? (El secreto es este: Cuando dejan de pensar en mi, desaparezco) 


Foto por Santo CaraX (Flickr)

sábado, 20 de agosto de 2011

estoy flaqueando con los títulos: a decir verdad nunca me consideré buena.

Si nunca hubiéramos sufrido estaríamos vacíos, seríamos estériles, estaríamos hechos de látex. Si sufrimos siempre somos patéticos. A veces nos sorprendemos riendo, aún amando, bailando solos en un acto de amor a nosotros mismos.  Estamos salvados porque estamos vivos, porque somos una oportunidad.

lunes, 15 de agosto de 2011

Me devolviste mi bicicleta




Nunca pensé que bicicleta podía ser sinónimo de distancia y distancia de adiós. Pero lo es, lo son. Bicicleta.






*Foto de Santo CaraX (Flickr)

domingo, 14 de agosto de 2011

Papel higiénico

Estoy en ésta fiesta, encerrada en el cuarto de baño. Me seco con el papel con el que se limpia la mierda. Lloro y lloro y me seco. Te escribo para decirte que no soy un hueco donde poner tu deseo. que no es por mi sino por cualquier hueco. Y siento ganas de cortarme la mano derecha y regalártela para que tengas dos manos para masturbarte más a gusto, y que no vengas con tus urgencias a molestarme, porque no quiero que me cogas como un perro. Pero si hago esto, hago lo de siempre, regalo lo que es mío y que necesito. A menos que aprenda a escribir y a masturbarme con la mano izquierda. A eso de las tres te envío un pequeño mensaje, que contiene todo esto con menos palabras: no me llames más.

sábado, 23 de julio de 2011

Costumbres

Esto no es por vos. Aunque lo parezca, no es por vos. Esta soy yo en el ejercicio de evadirme. Excusas simples, armadas con lo que venga a la mano.  Tu cara, una risa, cajas de cartón, un pic nic en la plaza, maquillaje, un libro, él. Y, de hecho, cualquiera de ellos. 

domingo, 17 de julio de 2011

Sobre los rituales

-Los rituales son necesarios- dijo mi amigo. Por esto,  para él, el trigo dorado era su pelo.  Para aquel  las estrellas florecían todo el tiempo y para mi, mi boca apretada y pequeña es tu cara en mi cara.  Años completos de rituales acumulados en el cuerpo, para mantenerlos vendí mucho de mí. Ellos ganaron: Un cielo florido, un campo más bello. Yo arrastré casas vacías a donde quiera que fui y me perdí.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Viajera del espacio interior

Se sumerge el individuo, escafandra oxidada de la mente, ojos bien cerrados, estampitas sudadas de fe. Muchos pasillos, muy estrechos. Muchos pasillos. Ojos bien cerrados: Eso igual lo veo, lo sé, lo veo. Tres, dos, uno, despierta al chasquido de dedos. Guantes demasiado gruesos, chirridos de la goma pero ningún clic. Adiós viajero, adiós.

jueves, 14 de abril de 2011

De viajes inconclusos

Le dije que lo adoraba y que lo iba a extrañar, y esas dos veces lloró. Yo lloré todo el camino. Pero él quiere ir de viaje solo. Yo tenía las valijas listas, tres en total. Ahora cada prenda que vuelve a su cajón me quema las manos. Esa era toda la ropa que quería usar para que saliera en las fotos. 

viernes, 8 de abril de 2011

martes, 5 de abril de 2011

La primera



Esto ya duele. Como caminar la casa vacía donde solía habitar.  No sé si quiero seguir jugando, estoy perdiendo mis fichas. No puedo leer tus gestos, ni las cosas en que pensás. Se me parte la garganta como si se partiera en mil un hueso, porque quiero decirte esto: 
Esto ya duele. Perdí.